El sábado amanecí más bien tarde, un poco perjudicado por la noche de Halloween, pero por suerte me desperté con tiempo para bajar a desayunar. No es que tuviera mucha hambre, pero el café, agua y zumo de naranja matutino no me venían nada mal, por lo que no perdone el desayuno. Al bajar a desayunar me encontré con varias personas que estaban paseando por el hall del hotel, y tras una breve charla juntos me dispuse a desayunar. Me dí cuenta el viernes y el sábado que, claramente por el uso, empezaba a pensar en inglés, el hablar me comenzaba a salir fluido y natural, lo cual agradecí muchísimo, hacía tiempo que no tenia una sensación tan agradable hablando en inglés.
Tras el desayuno volví a la habitación, a hacer las maletas, ver un poco la tele y hacer tiempo hasta ir al aeropuerto. A la una y cuarto me fui para el aeropuerto, para ir haciendo el embarque, ya que por la página Web no me dejaba. Podía haber alargado la cosa, ya que el vuelo tenía retraso ya confirmado a esas horas, pero como tenía dos aviones quería coger un sitio decente, en ventanilla para poder ir durmiendo.
En el aeropuerto me pasó una cosa curiosa, al llegar a la facturación de Air France y entregar mi pasaporte, el del mostrador era hispano y fue la primera persona en 10 días que me hablaba en español, lo que me sirvió un poco para reafirmarme en que la cosa se acababa. Como había retraso, me dieron una bebida no alcohólica y conseguí mi ventanilla para apoyar la cabeza para dormir durante mis dos vuelos.
Como iba con tiempo y ya era la hora, me fui a comer. Encontré un restaurante de pescado y pedí un plato de combinación que incluía gambas rebozadas fritas, ostras fritas, langostinos fritos y pescado y una coca cola que además como en casi todos los restaurantes por allí tienen rellenado gratis. Ese fue el momento que he estado más tiempo de compras, ya que había varias tiendas en el aeropuerto. Me lo recorría varias veces, de arriba abajo, de abajo arriba. Había tiendas chulas, de aparatitos electrónicos, o de cosas típicas de Texas, pero nada realmente que me mereciera la pena para comprar. Unas cuatro horas después de la comida me fui a cenar a un bar repleto de pantallas de deportes, para seguir echando la tarde noche, viendo partidos de fútbol y de football comiendo una ensalada y otra coca cola con rellenado gratuito. Tras hora y media jugueteando con la comida la bebida, viendo los partidos me fui a la puerta de embarque para subirme al avión. Allí descubrí que venían en el avión algunos más de los compañeros del curso, todos con la misma cara de cansancio planeando dormir mucho en el avión.
El avión me dio una mala noticia, ya que cada asiento tenía su propia pantallita con cantidad de películas a elegir, varias en español y que no había visto. Me vi un par, una en inglés y otra en español, para ir aclimatándome al regreso y luego apagué para dormir plácidamente.
En París, conseguí mi segunda visita al aeropuerto, creo que incluso era la misma puerta de embarque que cuatro años antes. Algún día conseguiré visitar la ciudad y ver algo más que el aeropuerto Charles de Gaulle. Como se había retrasado el vuelo de Houston, me habían cambiado el vuelo a España y llegué a la hora de comer. Tuve mucha suerte y mi genial primo Juane vino a recogerme al aeropuerto. Me llevó a casa, allí deje las cosas, me fui a casa de mi abuela a ver a la familia y luego por la tarde quedé con “la chica” para pasar la tarde con ella.
Me acosté finalmente tarde, cosa como las 2 de la mañana, pero ya con eso me puse en horario normal para España (al menos para mi) ya que al día siguiente quería comer con mis padres para celebrar el cumpleaños de mi padre y por la tarde coger el tren camino a Sevilla donde tenía que pasar el resto de la semana.
Cita:” Ves cosas y dices ¿por qué? pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo ¿por qué no?” George Bernard Shaw
