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Terra
La Coctelera

Categoría: Houston

Vuelta a casa

El sábado amanecí más bien tarde, un poco perjudicado por la noche de Halloween, pero por suerte me desperté con tiempo para bajar a desayunar. No es que tuviera mucha hambre, pero el café, agua y zumo de naranja matutino no me venían nada mal, por lo que no perdone el desayuno. Al bajar a desayunar me encontré con varias personas que estaban paseando por el hall del hotel, y tras una breve charla juntos me dispuse a desayunar. Me dí cuenta el viernes y el sábado que, claramente por el uso, empezaba a pensar en inglés, el hablar me comenzaba a salir fluido y natural, lo cual agradecí muchísimo, hacía tiempo que no tenia una sensación tan agradable hablando en inglés.

Tras el desayuno volví a la habitación, a hacer las maletas, ver un poco la tele y hacer tiempo hasta ir al aeropuerto. A la una y cuarto me fui para el aeropuerto, para ir haciendo el embarque, ya que por la página Web no me dejaba. Podía haber alargado la cosa, ya que el vuelo tenía retraso ya confirmado a esas horas, pero como tenía dos aviones quería coger un sitio decente, en ventanilla para poder ir durmiendo.

En el aeropuerto me pasó una cosa curiosa, al llegar a la facturación de Air France y entregar mi pasaporte, el del mostrador era hispano y fue la primera persona en 10 días que me hablaba en español, lo que me sirvió un poco para reafirmarme en que la cosa se acababa. Como había retraso, me dieron una bebida no alcohólica y conseguí mi ventanilla para apoyar la cabeza para dormir durante mis dos vuelos.

Como iba con tiempo y ya era la hora, me fui a comer. Encontré un restaurante de pescado y pedí un plato de combinación que incluía gambas rebozadas fritas, ostras fritas, langostinos fritos y pescado y una coca cola que además como en casi todos los restaurantes por allí tienen rellenado gratis. Ese fue el momento que he estado más tiempo de compras, ya que había varias tiendas en el aeropuerto. Me lo recorría varias veces, de arriba abajo, de abajo arriba. Había tiendas chulas, de aparatitos electrónicos, o de cosas típicas de Texas, pero nada realmente que me mereciera la pena para comprar. Unas cuatro horas después de la comida me fui a cenar a un bar repleto de pantallas de deportes, para seguir echando la tarde noche, viendo partidos de fútbol y de football comiendo una ensalada y otra coca cola con rellenado gratuito. Tras hora y media jugueteando con la comida la bebida, viendo los partidos me fui a la puerta de embarque para subirme al avión. Allí descubrí que venían en el avión algunos más de los compañeros del curso, todos con la misma cara de cansancio planeando dormir mucho en el avión.

El avión me dio una mala noticia, ya que cada asiento tenía su propia pantallita con cantidad de películas a elegir, varias en español y que no había visto. Me vi un par, una en inglés y otra en español, para ir aclimatándome al regreso y luego apagué para dormir plácidamente.

En París, conseguí mi segunda visita al aeropuerto, creo que incluso era la misma puerta de embarque que cuatro años antes. Algún día conseguiré visitar la ciudad y ver algo más que el aeropuerto Charles de Gaulle. Como se había retrasado el vuelo de Houston, me habían cambiado el vuelo a España y llegué a la hora de comer. Tuve mucha suerte y mi genial primo Juane vino a recogerme al aeropuerto. Me llevó a casa, allí deje las cosas, me fui a casa de mi abuela a ver a la familia y luego por la tarde quedé con “la chica” para pasar la tarde con ella.

Me acosté finalmente tarde, cosa como las 2 de la mañana, pero ya con eso me puse en horario normal para España (al menos para mi) ya que al día siguiente quería comer con mis padres para celebrar el cumpleaños de mi padre y por la tarde coger el tren camino a Sevilla donde tenía que pasar el resto de la semana.

Cita:” Ves cosas y dices ¿por qué? pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo ¿por qué no?” George Bernard Shaw

Y llegó Halloween

El viernes era el último día de la semana laboral, lo cierto es que prometía estar bien, era Halloween, lo cual desde el mismo momento de bajar a la recepción era algo que te llegaba. La gente, camareras, recepcionistas y tal estaban disfrazados, además de tener un concurso de calabazas decoradas en el hall preparadas por las distintas secciones del hotel. Como era el último día empezábamos un poco antes, al menos teóricamente, ya que nosotros (los europeos) nos íbamos el sábado, pero los americanos se iban ese mismo día, con lo que llegaron más tarde a las sesiones. Solo retraso un poco el sorteo de regalos entre todas las respuestas a los distintos cuestionarios que nos habían pasado.

Después tuve la suerte de que ese día a mi grupo (llevaba toda la semana en el grupo rosa para cuando nos repartían a distintas charlas o actividades) nos tocaba recorrer las dependencias de HP, visitando los laboratorios de desarrollo y ese tipo de cosas muy interesantes, conociendo a la gente encargada de hacer posible todas esas maquinas con las que después me toca trabajar. De alguno de ellos incluso nos dejaban sacar fotos. Lo dicho algo realmente interesante al menos para mi.

Para terminar la jornada, como era próximo al medio día, en caso de querer podíamos pedir una nueva cajita de comida con su sándwich y tal, pero nosotros (Markus, Koen y yo) decidimos que mejor era irnos a comer por ahí a algún restaurante cerca del hotel. En nuestra búsqueda encontramos sitios tan curiosos como las típicas oficinas de reclutamiento que se ven en las películas, con una oficina para el ejército, otra para la armada, otra para las fuerzas aéreas y otra para los marines. Mientras estábamos ahí comentándolo salió un piloto de la caseta de la armada y nos pregunto de donde éramos. Al decir yo que era de España, comentó que había estado destinado en Cartagena y en Lisboa, así que conocía bastante bien la zona y le gustaba.

Fuimos a comer a un mejicano, evidentemente también decorado estilo Halloween, para comer un poquito. Gran error, es imposible comer solo un poquito, así que al final nos pusieron mucha comida, y eso que cada uno tratamos de pedir un plato pequeño pero acabamos con dos grandes fuentes cada uno, y eso más la bebida por unos 7 o 8 €, algo alucinante. Después de eso, a echarnos una siesta, descansar un poco y prepararnos para la cena.

La cena la tendríamos en un restaurante con una bonita terraza con vistas al skyline de la ciudad, por la noche. El restaurante era el Open City, el sitio además tenía para tomarnos unas copas después, con lo que estuvo bastante bien, una cena amena, todos vestidos con traje, elegantes, en vez de disfrazados, íbamos con el traje, por que creo que es mucho más fácil ponernos a los 75 de acuerdo para llevar traje, que ponernos a disfrazarnos. Tras la cena tomamos unas copas en el local y la noche acabo muy bien, muy divertida. Aunque en un momento de la noche a mi me mandaron a casa por que me decían que había bebido mucho. Yo creo que no tanto, pero otra anécdota del viaje.

Cita:” Te diré lo que es el verdadero conocimiento: cuando sabes, saber que sabes; cuando no sabes, saber que no sabes." Confucio

En Texas toca lo que toca

EL jueves era la última jornada completa de sesiones, vamos, el último día que nos quedaba de siete y media a cinco y media, y después el plan era ir al casino. Bueno, casino, casino… Lo que nos tocaba era ir a un local enorme donde nos habían preparado una cena y una jornada de casino estilo Texas, lo cual implicaba mesa de Crabs, Black Jack, Póker y ruleta. Evidentemente el póker era Texas Hold’em Póker.

En la jornada laboral comimos como todos los días en una de las salas del edificio donde nos daban las charlas, era el tercer día, el primero fueron una especie de fajitas y burritos, el segundo sándwich para hacerte de lo que quisieras, jamón, pavo, pollo o alguna otra cosa, queso, lechuga y esas cosas y para el jueves teníamos Wraps, esa especie de sándwich pre-preparado, enrollado que podíamos elegir entre ternera, pollo o vegetal.

Para la noche la idea era un estilo barbacoa, con pollo, ternera, judías salsa barbacoa, un poco de verdura a elegir y tarta de postre (la tarta no se de que era, ya que no la probé, pero el resto con salsa BBQ calentita estaba bueno). Mientras tanto, barra libre de cerveza y vino (a elegir entre blanco y tinto, aunque suelo preferir el tinto, en EEUU me he dado cuenta que me gusta más el blanco, su tinto no me gustó mucho) Además, tras unas sesiones de cómo se jugaba para el que no supiera, pasaron dándonos un papelito para canjear por 10.000$ para jugar en el casino. Una vez juntados 3 papelitos y dada cuenta la cena, nos fuimos a las mesas a comenzar a disfrutar de la jornada en el casino.

Yo empecé en el Black Jack, y tras perder 5.000$ por que el crupier no hacía más que ganar y ganar, decidí cambiar de mesa y aparecí sentado en una de póker al lado de un americano que sabía, y un asiático-americano que no tenía ni idea. Tras un par de manos ganando y perdiendo empecé a soltarme y a divertirme. Llegada la mitad de la noche (las 21:30) se iba el primer autobús, y para darle emoción a la noche, ya que el dinero no nos lo llevábamos, nos hacían recontar el dinero que teníamos y los tres que más tenían se llevaban un premio, una calculadora, una cámara de fotos y una PDA, vamos, que no estaban mal los regalos, pero yo solo tenia 100.000$ y los ganadores entre 300.000$ y 500.000$.

Seguimos jugando hasta que el último autobús anuncio su salida, a eso de las 22:30. Por el camino lo perdí todo una vez y mi vecino, un inglés que no sabía muy bien como iba el juego y que ganaba un montón gracias a mis consejos me dio 5.000$ para volver a jugar y con eso me recupere hasta llegar a la última jugada con otra vez unos 1x0.000$ y donde todos lo apostamos todo y yo gane con una escalera al 8, consiguiendo todo el montante de la mesa, unos 500.000$ o 600.0000$. Por desgracia eso era dinero de mentira, aunque para consolar, a la salida a todos los jugadores nos regalaron una bolsita de recuerdo de HP con una baraja y unos dados y un baso de chupito de la empresa.

Una jornada diferente y practicando por primera vez el Póker, creo que bien, por que jugué sin dinero de verdad y descubrí que se puede ganar y perder mucho en la vida como para practicarlo alegremente. Ahora eso si, en Texas, hay que jugar al Texas Hold’Em.

Cita:” La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas.” Karl Marx

Otra magnífica experiencia

El miércoles conseguí dormir un poquito más, vamos, esos 15 minutos que gané con la tarta de queso. Prometía ser un día duro, ya que los días previos habíamos estado planeando saltarnos una de las actividades organizadas para ir al partido inaugural de la temporada de los Houston Rockets contra los Memphis de Marc Gasol. Afortunadamente conseguimos entradas (bueno, no era muy difícil, el estadio estaba muy vacío) además cuadramos entre varios el conseguir taxis y transporte y 16 o 17 europeos nos escapamos al final de las charlas, saltándonos un coctel de confraternización entre las distintas regiones por irnos al partido de baloncesto, que nos pareció mucho más interesante. Seguiré saltándome las 10 horas de sesiones de trabajo y centrándome en la parte de ocio.

Tras repartirnos en los tres taxis (monovolumen para que entráramos todos) nos fuimos al Toyota Center, estadio donde juegan los Houston Rockets. Al llegar, tras ver un poco como iba la cosa vimos a las Cheerleaders firmando camisetas, con lo que nos fijamos como conseguir la camiseta. Era algo bastante fácil, no había más que rellenar un formulario para entrar en un sorteo de un Toyota Thunder. Viviendo fuera de EEUU no nos preocupaba que fueran a coger nuestros datos, ya que no les sirven para nada, así que rellenamos los datos, nos dieron una camiseta que a continuación dimos las animadoras para que nos las firmaran, además de hacerse fotos con nosotros.

Con las camisetas firmadas puestas, entramos al estadio. Yo como muchos otros llevábamos una mochila para llevar la documentación y esas cosas, y nos hicieron dejarla en consigna, no sin antes darnos una camiseta roja, por ser uno de los primeros 10.000 asistentes al estadio de ese día. Debimos ser 15.000 como mucho, pero ya con otra camiseta más, decidí ponerme de rojo como el equipo de casa. Dejar la mochila y a pasear por el estadio cámara en ristre.

El estadio era una cosa curiosa, no es ya que vendan alcohol, que lo hacen, es que hasta hay un bar Jack Daniels, por lo que no es solo cerveza, puedes beber lo que quieras, eso si, a partir del último cuarto no puedes acceder a la grada con bebidas alcohólicas… Bueno, diferentes puntos de vista… Esta vez si que estaba en mi sitio para el momento del himno nacional, que grabé en video y está en Youtube, así como la presentación del equipo local. Intente conseguir la primera canasta de Marc Gasol, pero tardó en anotar y me llamaron la atención por estar grabando.

Durante el partido me encontraba dividido, Houston es el equipo de casa y Memphis son muy malos, pero es que en Memphis juega un español, así que opté por apoyar a Marc y a Houston, es decir yo iba con Houston para el partido, pero con Marc como jugador individual. Lo cual me llevo a una mini charlita con una hincha local que me dijo que ahí hay que animar a Houston. La explique que era español y esas cosas y lo entendió, pero me dijo que se anima al de casa, no al de fuera (otra diferencia con el deporte europeo)

El partido a la postre no fue bueno, Memphis no jugó muy bien, pero la realidad es que fue divertido el espectáculo. Luego a coger de nuevo taxis para conseguir volver todos a cas, tras recuperar las mochilas que habíamos dejado en consigna. Eso si, después de firmar como que lo habíamos recogido, firma que no se con quien o como corroboran, pero que parecía serles suficiente. De vuelta al hotel, no llegamos muy tarde, así que todavía nos tomamos una cervecita comentando el partido con los que estaban allí en el bar que no habían ido a verlo y ellos nos comentaban el coctel que habían pasado en HP. Nos perdimos un regalito, pero ganamos una magnífica experiencia.

Cita:”He disfrutado mucho con esta obra de teatro, especialmente en el descanso” Groucho Marx.

Comienza el trabajo

El lunes era el primer día de trabajo en Houston, tras las dos jornadas de turismo y aclimatación pero aún así no era una jornada dura de trabajo ya que las charlas eran de 1 a 5, para dejar que la gente de EEUU pudiera llegar tranquilamente ese mismo día. De hecho ni siquiera serían en las mismas salas que el resto de las jornadas y eran sobre un tema diferente, no por eso menos interesante para mi, pero por orden, empezamos con un tardío desayuno, yo creo que lo tomé como a las 10, ya que no tendríamos comida, solo un pequeño sándwich para comer, lo que era una cajita de comida, con el sándwich, una pieza de fruta y unas patatas fritas.

Después las sesiones, con las correspondientes toneladas de café y más fruta para picar y poder aguantar las charlas de la jornada despiertos. Después, de vuelta al hotel, ducha, cambiarse y una horita más tarde a cenar en una marisquería, bueno, un “seafood” por que el marisco pasó por la sopa, pero el aperitivo no llevaba marisco y de segundo había para elegir pescado o carne. Los pescados no los reconocí así que opté por la carne, que estaba bastante bueno, además de al estar sentado al lado de un Irlandés aproveché a aprender un poco acerca de vinos, para seguir el resto de la semana sus recomendaciones, ya que entendía y le gustaban vinos que a mi también me gustaban.

Como estamos en jornadas laborales, voy a ser bueno, y juntaré lunes y martes, ya que el lunes como veis no fue muy interesante.

El martes ya empezamos a hora “normal”. El autobús nos recogía a las 6:45 AM, si es que eso es normal para ir al campus de HP y prepararnos al inicio de las jornadas. El desayuno del hotel teóricamente abría a las 6 y media, pero claro con 75 huéspedes que quieren desayunar tan pronto, lo abren cuando tú quieras. Tras algo, no me entraba mucho a esas horas, ni con el horario americano ya en mi cuerpo, llegamos evidentemente pronto, se suponía empezábamos a las 7:45 y nos sobró como más de media hora, que sirvieron para que a partir del día siguiente se retrasará media hora el horario del autobús, dándonos media hora más de sueño, en vez de sonar el teléfono en todas nuestras habitaciones a las 6 sonaría a las 6 y media.

El día fue muy interesante en lo laboral, conociendo lo que saldrá en la empresa en los próximos 6 a 18 meses, incluso charla con los ingenieros que están terminando el desarrollo de las maquinas, con lo que muy interesante y productivo. Además de seguir recibiendo regalitos de HP, puedo contar que esta semana me han regalado 3 camisetas, 2 polos, una mochila para el portátil, un forro polar, una bolsa térmica, una navaja, otra camiseta, aunque me quedará pequeña, talla M, una alfombrilla de ratón, un alargador USB y eso que me perdí un USB, por que el miércoles tuve otro plan.

Después de la jornada laboral, nos llevaron a un centro comercial. Woodland's Mall. Lo cierto es que el centro es bonito, aunque quedaba muy lejos, y apenas nos dio tiempo a ir de compras, ya que las tiendas cerraban una hora después de llegar y no todas las tiendas estaban dentro del centro comercial, por lo que algunas ni las pudimos visitar. Compré unos pocos imanes de recuerdo y me compre un par de polos. Después de eso nos fuimos a cenar a la fabrica de las tartas de queso, bueno, eso pero en inglés. Pedimos un plato, quedamos totalmente llenos, además era casi la hora de salida del primer autobús así que hicimos eso tan americano de pedirnos la tarta para llevar, coger nuestra bolsita de tarta de queso y a correr al autobús. Fue buena idea, ya que para ese día no, pero al día siguiente me salté el desayuno tomándome la tarta, ganando como 15 minutos antes de bajar a coger el autobús.

Cita:””Aprender sin reflexionar es malgastar la energía” Confucio.

Un día apasionante

El domingo madrugamos, tal vez no demasiado para el estándar Americano, pero al menos si para lo que yo estoy acostumbrado, levantarme a las 7 y media un domingo reconozco que no es lo normal, claro que entre los horarios que se llevaban allí y el Jet-Lag pues la verdad es que me despertaba sin necesidad si quiera de que sonara el despertador. Tras el matutino aseo y esas cosas, bajé a desayunar, donde me encontré con uno de mis compañeros, con Markus (el austriaco) que iba a hacer lo propio, listos para comenzar el nuevo día. Tras el desayuno pasamos a recoger las llaves de mi coche de alquiler, digo mi coche de alquiler ya que aunque iba a ser entre los 3 (Markus, Koen el belga y yo) yo era quien había dado el carnet de conducir por lo tanto tendría el honor o placer de conducir el vehiculo.

No había quedado muy claro el plan del día, pero yo había preparado una idea, acercarnos a Galveston a conocer la ciudad. Galveston es una isla en el Golfo de México cerca de Houston, a unos 120 kilómetros de donde nosotros estábamos, pero claro en el mar. Habíamos oído que la ciudad estaba arrasada, así que nos dirigimos a comprobarlo, No tanto por el morbo, que a lo mejor en parte algo había, como algo nuevo por conocer para mi, todo lo del día anterior de turismo ya lo conocía de antes y tenía ganas de ir a la playa. Había estado ya hace unos 12 años en Florida bañándome en el golfo pero por el otro lado, así que me pareció una buena idea el acercarnos allí.

De camino en el coche empezamos a notar realmente el azote de la tormenta. El día anterior en Houston vimos algún edificio, rascacielos con ventanas rotas por el huracán, pero nada parecido a lo que veríamos el día siguiente. En la autopista camino de la isla los carteles prácticamente desaparecidos, por ejemplo las M de los McDonalds no tenían más que la carcasa y cosas así, pero nada más cruzar el puente de acceso a las isla comenzaron a aparecer en los laterales de la carretera lanchas y yates que estaban presumiblemente ahí desde que las apartaran de mitad de la carretera casi dos meses antes. Edificios desaparecidos, o destrozados, carteles avisando que el local en cuestión estaba abierto, ya que muchos después del huracán habían cerrado.

Conseguimos encontrar una cafetería típica donde desayunar. Markus y yo, habíamos comido en el hotel, y no pedimos más que una cosita a compartir, más algo de beber, pero Koen decidió que iba a vivir un día típico americano, y se pidió el desayuno típico de la casa… Toneladas de comida empezaron a aparecer en la mesa, que evidentemente no pudo terminar, Tortilla de dos huevos y queso, salchichas, hamburguesa (sin pan) tortitas con nata (un par) caramelo, patatas y todo eso lo acompaño con un Float, bebida típica de ese tipo de cafetería que consiste en un refresco con helado de vainilla. Rodando volvimos para Houston para poder acudir al plato principal del día.

Llegamos con bastante facilidad al estadio Reliant donde los Houston Texans de la NFL jugaban contra los Cincinnati Bengals. El partido era a las 15:05 y nosotros llegamos a las 13 horas. Aquí en España yo suelo ir al fútbol y nunca lo hago con tanta antelación, pero los tres queríamos ver el ambiente y como era la cosa esa de un partido de la NFL. No nos equivocamos, ya para empezar el mismo parking era una fiesta, muchos pick-up de esos estilo americano enormes de película aparcados y montando una barbacoa al lado, luego nos fuimos dando cuenta que algunos de esos incluso ni siquiera entrarían al partido. Estaban los toldos donde hacían la BBQ decorados totalmente, claro que había un concurso (no me enteré cual era el premio) para la mejor fiesta.

Llagando al estadio nos cruzamos con unas Cheerleaders que estaban haciéndose fotos con la gente y evidentemente aprovechamos a hacernos la correspondiente foto con ellas. Luego tras pasar la zona Coca-cola donde jugaban los niños a juegos con recuerdos al Football Americano, fuimos a la plaza Budweiser, que era la que quedaba junto a nuestra entrada al estadio. En la plaza además de evidentemente vender cerveza, había actuaciones de diversos grupos, incluida la banda del equipo y las animadoras. La mascota lanzando camisetas a la muchedumbre y cantidad de regalitos como fundas térmicas para los botellines y cosas inútiles varias. Nosotros fuimos a la tienda donde me compré una gorra para ser todavía más local si era posible.

A continuación entramos al estadio, a hacernos fotos, disfrutar del ambiente de la zona, dar paseos viendo la enorme cantidad y variedad de restaurantes y bares dentro del estadio. Antes de comenzar el partido decidí hacer acopio de víveres para ver el partido en condiciones, en mi asiento, con mi cerveza y mi súper-perrito (el nombre era perrito de un pie, y ese era el tamaño, pero un pie como el mío, un 45) cuando me estaban sirviendo el perrito, de repente sin darme cuenta, comenzó el himno nacional y todo el mundo se quedó completamente paralizado, de hecho la vendedora se quedó casi con el brazo estirado dándome la cerveza y parada para cobrar.

Una vez en mi asiento y vista la salida de los dos equipos me dispuse a disfrutar del magnífico espectáculo. El partido no tuvo mucha historia, los Bengals son muy malos y al primer minuto el partido ya estaba decantado para el lado local, lo que hizo que me pudiera fijar más en las cosas laterales, en los espectáculos de las animadoras y de la gente que en el propio partido. Francamente es un espectáculo que merece la pena aunque no te guste el deporte.

Terminado el partido, con calma nos fuimos a terminar nuestra jornada tejana para cenar en un Hooters, Bar donde las camareras visten como animadoras de deporte, tienen gran cantidad de televisiones para ver los deportes y son famosos por la cerveza, las alitas y las pechugas (aunque no ambas de pollo).Una cerveza, alitas y una hamburguesa después volvimos al hotel después de disfrutar de un largo y magnífico día en Houston, Texas. Listos para comenzar a trabajar el lunes.

Cita: Los complejos de inferioridad serían estupendos si los tuvieran las personas adecuadas.”

Recorriendo la ciudad, algo de turismo

Hace dos años estuve en Houston por primera vez, y aunque el estilo del curso es prácticamente el mismo, hay algunas diferencias como que esta vez esta organizado para Europa y America y hace dos años solo para America, aunque podía venir quien quisiera. ¿Esto es importante? Bueno, la realidad es que las cosas se notan, para empezar en la preparación, ya cuando llegamos, nos van a recoger al aeropuerto, y en vez de llegar el día antes de que empiece todo, tener una cena, y a trabajar, aquí han organizado que lleguemos el fin de semana para aclimatarnos al horario y la zona.

El plan para el sábado pintaba bien, visita turística en autobús a la ciudad, con comida y luego paseo por la NASA, al hotel, una horita de relax y a cenar. Os paso a describir un poco más la cosa.

La visita a la ciudad era un poco de locos, ya que toda era en autobús, sin bajarnos para casi nada del mismo, como estuve hace dos años, tampoco me importo mucho, el Downtown ya me lo había pateado y bueno, ver los distintos skylines estaba bien. Houston tiene 3 skylines, ¿qué quiere decir esto? Pues que tiene tres zonas diferentes de rascacielos, una es el Downtown o centro de la ciudad, donde están oficinas, teatros, el estadio de Baseball y tal, otro el famoso centro medico, tropecientos hospitales, universidad de medicina y tal, todos juntitos, con sus hoteles para los acompañantes y esas cosas, y otro el digamos centro financiero, un segundo centro más dedicado a empresas, un poco más alejado del primero, que y ano podía crecer mucho más, pues en vez de hacer apaños, a unos pocos kilómetros se levantan uno nuevo y a tirar. Claro, así pasa, que para cruzar Houston, por la autopista a los 110 Km./h permitidos, te tiras como 40 minutos…

Empezamos por la zona médica, viendo los hospitales, aunque para llegar allí pasamos al lado del Downtown al que iríamos después y del Reliant Stadium, del que hablaré más mañana. Al lado de la zona medica, vistos los hospitales (muy nuevos y modernos y curiosos) estaba una zona llena de museos, ahí hicimos una parada, (creo que era para ir al baño) en el museo de bellas artes de Houston. Aunque estaba prohibido, tengo una foto de la zona de estatuas, luego bajamos al baño, había un pasillo iluminado con luz, con un efecto curioso que si podíamos visitar y fotografiar, y otra vez al autobús. Ahí saque una foto de una iglesia (Había cantidad de ellas, grandes y bonitas, no clásicas como en Europa, pero al menos por fuera si llamativas).

En el siguiente tramo en autobús recorrimos un barrio “residencial” vamos, hay gente que vive allí, pero no mucha, son todo enormes mansiones. Lo que más me llamo la atención es sentirte en una película americana, con todas las casas o al menos muchas de ellas decoradas para Halloween. Con calabazas, fantasmas, brujas y todo tipo de cosas colgando de la puerta de las casonas, o decorando la verja de la casa. Aquí saque alguna foto, pero viéndolo desde el autobús, las fotos no eran demasiado buenas. Ahora, que envidia de casas. Algunas de ellas tenían algo roto del huracán, pero por lo general estaban bastante bien conservadas.

Tras la visita a la zona noble, acabamos llegando al Downtown, ahí hicimos tres paradas, una en el Minute Maid Stadium que es el estadio de los Astros de Houston, el equipo local de Baseball. El sitio es bonito, pero hace dos años estuve en un partido, así que tampoco me llamó tanto la atención el visitarlo por fuera como a algunos de los nuevos visitantes. También paramos en un parquecito, sitio curioso, con una estatua a George Bush padre, con algunas frases de su época presidencial y unas magníficas vistas a la ciudad de Houston, con el río corriendo a los pies del parque. En el río tenía lugar una carrera de canoas de una empresa o de un programa de la tele, así que había como uno poco de fiesta montada, un animador con micrófono anunciando la llegada…, todo muy americano.
Después recorrimos un poco más el centro y paramos nuevamente, esta vez para comer en la casa del Blues. Comida tipo buffet con Jambalaya, Ternera a la no se que y esas cosas. Un bar con una decoración muy curiosa.

Nada más comer salimos hacía el centro Lindon B Johnson de la NASA, el centro de la agencia, donde trabajan cerca de 60.000 personas o algo así, entre los directos y los contratados de empresas como Boeing y cosas así. También eso ya lo conocía de la otra vez, pero aún así, preferí no perdérmelo. De la otra vez sabía que lo más interesante era el paseo en trencito, así que no quise perdérmelo. Algunas de las cosas a visitar ya las conocía, como la sala de control, la actual donde manejan las lanzaderas, bueno, esa era la que no conocía, conocía la antigua, la de los Apolo. Luego pasamos por la zona de entrenamiento, donde juegan a ensamblar las piezas y como manejar la maquinaria. De la piscina y esas cosas de baja gravedad no vimos nada. Paramos en un mini bosque en recuerdo a los fallecidos en la exploración del espacio. Recuerdo que ya la anterior vez me sobrecogió el lugar. Además como lo hacen, para el trencito, y te ponen el discurso que dio el presidente George W. Bush con motivo de la explosión de la lanzadera.

La siguiente parada era en el parque de cohetes. Yo había estado allí, pero no había entrado en la nave. Simplemente impresionante, el cohete Saturno V, el cohete usado para lanzar los Apolos, en real, o al menos en tamaño real, y construido de metal y esas cosas, si funcionaría no lo se. Pero claramente una imagen espectacular. Además contenía fotos y recuerdos de todas las misiones Apolo, la primera, donde murieron 3 astronautas y las siguientes, viendo como corrieron en un año, para desde Diciembre de 1968 hasta Julio del 69 lograr lo que había prometido JFK de llevar el hombre a la luna antes de los 70. Así como el plan para volver de nuevo a la luna en 2018 o como muy tarde en 2020.

Volvimos al museo, a hacer algunas compritas, yo me tome un “helado espacial” un helado hecho con mini bolitas, chulo. Me compré una camiseta, y de vuelta al autobús para regresar, tras su correspondiente atasco al hotel. Una ducha, arreglarse y a cenar a Tembleweed.

Tembleweed es un restaurante típico Texano, con música country, comida BBQ, cerveza..., lo tipico. Allí llegamos, y nos avisaron que era la noche de las chicas, gracias a Dios, por que si no, los 74 tíos solos iba a ser un poco aburrido. Nos sentaron en un reservado, cenamos, bebimos cerveza o lo que quisimos, y entonces comenzaron las clases de Line-Dancing, yo las llevaba bien, aunque no me atrevía subir al escenario, salvo la ultima parte, que hacía falta una mujer, y claro, de eso andábamos escasos.

De ahí nos metimos propiamente al bar, salimos del reservado, aunque volvíamos a por más cerveza. Descubrí que allí no bailan en línea, pero bailan ordenados, bailan por parejas, dando vueltas como peonzas en la pista, donde por supuesto no se puede entrar bebida para que la gente no resbale ni nada. La noche además era especial, ya que había un programa de country por la radio en directo. Mientras el programa estaba en directo teníamos música country y gente bailando con sus sombreros de cowboy y luego la misma gente bailando, pero cosas más reconocibles como Britney Spears o música más conocida, Kid Rock con Alabama, que creo será mi canción del viaje. Tras varias cervezas, reírnos un rato y pasarlo muy bien con mis dos nuevos amigos (un Austriaco y un belga con los que pasaría todo el día siguiente) volvimos al hotel a descansar, que el domingo también iba a ser duro.

Cita: "¿Por qué esta magnifica tecnología científica, que ahorra trabajo y nos hace la vida más fácil nos aporta tan poca felicidad? La respuesta es esta, simplemente: porque aún no hemos aprendido a usarla con tino.” Albert Einstein

Nuevo viaje, ahora al Oeste.

Hoy he comenzado un nuevo viaje a un lugar conocido por todo el mundo, pero donde no mucha gente ha estado, Houston, Texas, como lo dicen los americanos, sede de la NASA, en el centro Lyndon B Johnson y centro de grandes hospitales famosos en la lucha contra el cáncer. Visitaré ambas cosas mañana, así que mañana os puedo contar un poco más, aunque en la NASA ya he estado, pero mañana os daré más detalles.

Este es un viaje por motivos laborales, lo que quiere decir que no todo será tiempo de ocio, aunque la realidad es que vine hace 2 años a un evento similar y la agenda de trabajo se parece, pero la de tiempo libre no tiene nada que ver. La diferencia principal es que está montado el viaje desde EMEA (Europa, Oriente Medio y África). Por lo que tienen en cuenta que llegar de viaje es una paliza, así que como se plantean estas cosas, ellos mismos me ponen un billete de avión que sale de Madrid a las 6:00 AM. Para los que viajéis alguna vez, sabiendo con la antelación que te hacen estar en el aeropuerto, comprenderéis que esto es una soberana paliza, a las 4:30 estaba facturando (en viajes a USA te piden todavía un ratito más de antelación)

Mi viaje comenzaba a tempranas horas, con lo que yo que soy hombre previsor, no me acuesto por la noche. Bueno, esa era la idea, pero a las 2 sucumbí a la tentación y me fui un ratito a la cama. Conclusión, a las 3:30 me despierto, me ducho, llamo a un taxi para ir al aeropuerto y me preparo a empezar un ilusionador y deprimente viaje. El viaje es ilusionador, por que venir 9 días a Houston, Texas, es una experiencia, además el viaje está planeado de tal forma que no tenga apenas tiempo para aburrirme. En el viaje de Madrid a Ámsterdam, donde cambiaba de avión, evidentemente me dormí. Tuve mucha suerte de pillar asiento de ventanilla en ambos vuelos. Cuando viajo en España suelo preferir pasillo, me puedo levantar, estoy más ancho sin nada que me moleste. En viajes largos, y más si tengo clarísimo que me voy a dormir como era hoy el caso, prefiero ventanilla, que puedo hasta apoyarme en la ventana para dormir.

El viaje de Madrid a Ámsterdam me tocó compartirlo con dos señoras mejicanas, de unos 60 años una y la otra era su madre. Muy majas, vamos, las 3 palabras que conseguí cruzar antes de dormirme, incluso me avisaron del desayuno, aunque yo iba dormido, que me vino bien para coger algo de comida para el resto del día. Llegué a Ámsterdam bastante dormido, pero todavía con ganas de dormir. Cambié de avión, un poco a la carrera, ya que tenía entre la llegada de uno y el comienzo del embarque del otro había 5 minutos de diferencia, al final no fueron ningún problema y cogí el avión con tiempo de sobra.

El avión de Ámsterdam a Houston era un 747, de esos de 10 asientos en cada fila, y nuevamente yo tenía ventanilla, con dos personas más en mi fila, con el pequeño inconveniente de que en esta ocasión en vez de dos pequeñas señoras mejicanas me tocaron dos grandes personas americanas, por lo que la cosa iba un poco más apretada. Por si fuera poco, creo que es de los pocos vuelos que he tomado en mi vida donde puedo decir que la comida era mala, muy mala, normalmente soy de los que más o menos se come las cosas que ponen, pero en esta ocasión, he dejado tanto la ensalada como la ternera con arroz por completamente incomibles. Por suerte iba durmiendo, salvo cuando traían comida, que mis grandes compañeros me avisaban discretamente por si quería.

Llegado a Houston, uno se enfrenta a esa tarea de pasar el control de pasaporte. Debo de ser una de las personas más negadas para eso, es algo fácil, te pones en la cola, cuando llegue tu turno le das los papeles, te sacan la foto, escáner de las huellas y listo… Bueno, mis problemas suelen estar en la parte de hacer la cola para que te toque. Hoy me han cerrado solo dos ventanillas de atención, con lo que me tocaba cambiarme y buscar una nueva. He rellenado los papeles, aunque creo que habiendo rellenado el otro día un formulario en Internet que se llama “ESTA”, no me hacía falta. Por si acaso lo hice, y casi una hora después de haber aterrizado salía con mi maleta.

Al salir del aeropuerto me dí cuenta de que esto era diferente de otros eventos que había estado, había alguien esperándonos a los que íbamos al evento, con su cartelito y tal… Nos recibe, nos dan una botella de agua. A mi me conocía ya que hace unos días intercambie unos mails con ella comentando que me gustaría ir a un partido de la NFL, que jugaban en casa el domingo (ya hablaré de eso). Llegado al hotel, el check-in, después a la habitación a descansar, deshacer la maleta y a las 7 de la tarde hora local (2 AM en España) teníamos copa de bienvenida en el bar. Ahí termine de confirmar mis suposiciones, era el único español del evento, No es un problema muy grande, pero el resto del mundo se asocia para hablar, y a mi me toca buscarme un poco más la vida.

En las cervezas del coctail, veo a alguien tan perdido como yo, y hablando con él, resulta que es de Bélgica, creo que no es el único, pero si que va totalmente por su cuenta. Me comenta que quería ir a un partido de la NFL pero que no había conseguido entradas, y le digo que yo si, y nos ponemos manos a la obra para conseguir más entradas para el partido. Tarea en la que aún nos encontramos inmersos, pero al menos ya conozco a uno. Mañana veremos, pero finalmente durante la cena, otros dos han dicho de apuntarse a lo del partido. Igual conseguimos que la empresa pague un coche de alquiler para ir hasta el estadio.

La cena era una cosa curiosa, una sala con unas 75 personas (esos son los inscritos para el evento) y tan solo 4 mujeres, contando con la de la agencia de viajes que organiza todo y la esposa de uno de los asistentes, con lo que al final sale algo así como 73 hombres, 4 mujeres, en un calculo rapidito. Eso explica por que el coctail más que uno clásico era tomar cerveza en la barra del bar…

Bueno, va a ser una paliza de trabajo, algo así como sesiones de 7:45 a 18:30, con comida americana en media horita y toneladas de café, pero también habrá tiempo para pasarlo bien como hoy con las cervezas, mañana en la visita a la ciudad, baile nocturno en un sitio típico, y ya iremos viendo, os mantendré informados.

Cita:”Lo más incomprensible del mundo es que es comprensible” Albert Einstein.