Hoy tenia pinta de que podía ser un buen día, vaya usted a saber cuales son las inferencias planetarias que nos pueden hacer pensar de este modo, pudiera deberse al paseo que di anoche antes de cenar, o al de después, que me acosté no demasiado tarde, aunque CSI no me dejo dormirme hasta casi las 2 AM, claro que habiendo echado una cabezadita en el avión que me traía hasta aquí esto no era demasiado problema, o que la noche me hubiera servido para como me dijeron en mi empresa expiar mis pecados en el monasterio (gracias del destino, esta vez habían decidido enviarme a un antiguo convento a pasar la noche, transformado en hotel de **** eso sí, que uno acepta cambios a hoteles con encanto, pero cuando viajo por temas de trabajo tampoco me voy a ir a dormir a la intemperie).

El caso es que un bonito amanecer en la ciudad de Santiago de Compostela siempre se agradece, (amanecer mío, que el sol sale a unas horas que no son de recibo, o a lo mejor si, pero no se cuales son), esta mañana podría haber optado por el turismo, pero eso ya lo hice anoche, me encanta recorrerme las antiguas calles cerca de la catedral, acabar cenando en uno de esos restaurantes encantadores que podemos encontrar por la zona, llenos de marisco y productos de la zona. Admirar la fantástica fachada de la catedral iluminada por la noche, ver caminar a los estudiantes por las calles empedradas unos más acelerados, otros más relajados, a pesar de ser un lunes y permanecer muchos locales cerrados por que el mes de Enero como mes de turismo en el Norte de España no parece muy indicado, las temperaturas que hace al poco de anochecer siguen siendo magníficas para dar un paseo.

Esta mañana mientras terminaba de desperezarme en la habitación del hotel encendí la televisión con la intención de permanecer un poco conectado con el mundo, enterarme que había pasado fuera de ese idílico marco en el que me encontraba (habitación de un monasterio a 100m de la catedral del santo patrón de España). En un pequeño error por mi parte, me creí que cuando decían que hoy habría 16º en esta zona, los tendríamos ya desde primera hora de la mañana, y salí un poco fresco. Es algo que a la postre venía bien, ya que al final solo iba hasta el taxi, y del taxi al portal de la oficina lo suficiente para despertarme pero no para coger frío, que aunque el hotel estaba muy bien situado, es casi en el otro extremo de Santiago de donde están las oficinas.

Tras ponerme de repente un poco nervioso, iba a empezar un curso ante 10 personas que no conocía de nada, si bien el curso lo he dado ya unas cuantas docenas de veces, es la primera de este año, la presentación ha cambiado ligeramente y por primera vez en 3 años no he sido yo el único responsable de los cambios, aunque si los he supervisado o revisado, no los he hecho yo, además incluía una nueva presentación de 30 minutos que sinceramente a parte de pasar las páginas, poco más me la había mirado. Finalmente he arrancado con unos 10 minutos de retraso (cortesía hacia alumnos que puedan llegar un pelin más tarde) y el curso ha evolucionado como casi siempre. Digo como casi siempre por que para variar aquí en Santiago han salido pocas preguntas, tradicionalmente es un sitio con mucho dialogo, pero hoy lo veo la cosa un poco más parada, no se a ver si esta tarde se animan…

Tras casi 4 horas de charla, con un par de descansos para ir al baño, estirar las piernas, y el que haya querido incluso fumar, los he mandado a comer. No suelo comer con ellos, ya que me parece mal hacerles comer conmigo si no pagamos la comida, ni hacerles sentir que por el hecho de venir a mi clase me la tengan que pagar, para no crear ese punto incomodo, directamente suelo salir a comer 5 o 10 minutos después de que ellos se hayan ido. En ese momento me acerco al mismo restaurante al que llevo yendo los últimos 3 años casi cada vez que he venido a Santiago. Nada más entrar por la puerta, me acuerdo que hace varios meses que no voy, y el encargado y el camarero que me conocen, se apresuran a venir a saludarme, incluso me comentan lo mucho que he cambiado desde la última vez que estuve (he debido adelgazar 50 kilos desde la ultima vez, de los 70 que llevo desde que me opere) comento con ellos un poco el motivo de tan tremendo cambio de imagen, acerca del cual me felicitan, y disfruto de una comida típica de Galicia, con un caldo gallego y un mero a la plancha recomendación del encargado después de decirme lo bien que estoy ahora, y ver como se preocupa por mi, que menos que hacerle caso cuando te recomienda que hoy el mero está muy fresco y muy bueno, y efectivamente lo está.

Volviendo para la oficina dispuesto a comenzar la sesión de la tarde caigo en la cuenta del buen animo que llevo, esta vez sin la botella de vino y varios chupitos de licor café que acostumbraba a ingerir antes en el mismo restaurante, pero del mismo o mejor animo, ya que el precioso día que esta mañana anunciaban ha llegado y hace un agradable clima para pasear, tras estirar las piernas vuelvo a clase, y esperando a que terminen de subir mis alumnos escribo por que hoy estoy de muy buen humor y bastantes ganas.

Lo dicho, Santiago me ha traído un buen día, nada especial, pero bueno en general. Esta noche cruzaré la península, para dormir en Málaga, ojala allí amanezca tan bien como aquí, eso si, os lo contaré.


Cita: "No se debe juzgar a un hombre por sus cualidades, sino por el uso que hace de ellas.", François de LA ROCHEFOUCAULD Escritor francés.