Visita a Shangai (3)
Para el segundo día de visita a la ciudad (el día que llegamos y nos quedamos por los alrededores del hotel no lo cuento) dedicamos a la otra cara de la ciudad, la más conocida, empezamos a recorrer el Bund, barrio “antiguo” de la ciudad (pongo “antiguo” por que es la zona clásica, que data de principios del siglo XX, con edificios de un estilo similar a Nueva York, incluso la bolsa o bancos, que podrías pensar que eran de Nueva York sin ningún problema, de alrededor del 1920 y fechas por el estilo.
La zona estaba un poco en obras, por estar cambiando un puente que cruzaba el río, con motivo de la Expo 2010, pero aún así la zona era preciosa, recorrimos eso un poco, de principio a fin. Recorrimos la zona de la orilla del río, en vez de la acera de los edificios. Tras un par de horas paseando y sacando fotos de la zona nos fuimos a un restaurante recomendado también por Elena para tomar el Brunch. Habíamos desayunado igual que el día anterior, así que aunque fuera Brunch, para nosotros fue más bien comida, a un precio bastante occidental, pero exquisito, en una terraza en la planta 7ª de uno de los edificios clásicos con vistas al río. Una zona francamente espectacular.
Tras ese almuerzo (creo que es la mejor traducción en español a lo que hicimos) paseamos por
Llegando a la rivera moderna del río, dimos un paseo y paramos a tomar un par de tragos en una terraza junto al río. Ese fue uno de esos momentos en los que te gustaría que el tiempo se detuviera, vistas al Bund, (barrio precioso de la ciudad), con el río en medio, y los rascacielos al otro lado. Tras conseguir quitarnos la pereza de encima nos dirigimos a la torre de televisión, esa famosa torre con forma de aguja hortera símbolo de la ciudad y cogimos el ascensor hasta muy alto para ver la ciudad desde las alturas. Una vez satisfecha esa parte, decidimos no subir al restaurante giratorio, por que queríamos ir al Cloud 9 un bar que nos habían recomendado en la planta 87 de
Allí disfrutamos de otro momento para no olvidar nunca, con la copa, en un bar elegante viendo como el anochecer bajaba sobre la ciudad y el río y como se encendían las luces de los distintos edificios y puentes de
Al bajar ya de noche, habiendo picado y bebido, pero sin cenar, dimos un paso, pasando por más edificios espectaculares, sacando fotos al río y al Bund iluminados y cogimos el “fantástico” tren de regreso al otro lado del río. Allí nos dirigimos nuevamente a
Cita:” A menudo, quienes vacilan en hacer planes es porque dudan también en su capacidad de cumplir.” Michael Levine.