Después de mucho viajar por el mundo, te das cuenta de que me parecen más bonitas las ciudades, los sitios más modernos, con rascacielos y esas cosas, pero lo que realmente cala hondo y me emociona son los sitios clásicos, esos sitios donde sabes que había alguien hace 2000 años pensando o viendo algo parecido a lo que ves tu. El verano pasado estuve de crucero por el Mediterráneo y una de las paradas fue en Olimpia, y aunque no hay demasiadas cosas, y en un día está visto todo, la sensación de meterte en un jardín o un estadio de hace 2000 años te hace ver que en el mundo hay y ha habido más gente.
Centrándonos en el viaje a Xi’an, tras un vuelo más que aceptable, cogimos las maletas y nos dispusimos a coger lo típico, un taxi al hotel. Por más que buscamos y escarmentados por el palo de Shangai, fuimos en busca de la parada de taxi, pero no había nadie, ni siquiera llegábamos a estar seguros de que hubiera una y de haberla encontrado, así que preguntamos a una mona azafata, que nos mandó un puesto donde nos ofrecieron alquilar un coche con conductor, parece ser que el coste era casi el mismo, pero sin mampara, prepagando y de una forma más que aceptable, en un coche con aire acondicionado y chofer dedicado para nosotros solitos.
Con esto llegamos al hotel, también un hotel de 5 estrellas, aunque este notaba el paso de los años, seguía siendo un hotel bueno. Igual que en Shangai a nuestra llegada al hotel, tras deshacer las maletas decidimos dedicarnos a planificar nuestra estancia, que queríamos visitar, a donde ir, y organizarlo en las aproximadamente 48 horas que pasaríamos en
Una vez preparado el día siguiente nos dirigimos al centro de la ciudad, para recorrer un poco y visitar los distintos monumentos. En Xi’an hay que visitar las torres del centro de la ciudad, la torre de la campana y la torre del tambor, donde antiguamente se indicaba la hora de abrir y cerrar la muralla y si había algo importante que notificar lo hacían mediante las llamadas desde las torres. Una vez subido a ambas, vistas las exposiciones que hay en el interior, nos dirigimos al barrio musulmán de la ciudad, donde había también una mezquita. No he estado en demasiadas mezquitas, pero esto no se parecía a ninguna que hubiera visto, era un conjunto de jardines y dependencias muy agradables y que claramente invitaban a
Seguimos recorriendo un poco la ciudad, tratamos de encontrar otra mezquita escondida, que nos apuntaban en la guía, pero no conseguimos localizarla. A cambio recorriendo todos lo barrios antiguos del centro de la ciudad, pasando por la puerta de un colegio a la hora de salida de los niños, vimos puestos de comida, tiendecitas, puestos típicos. Nos perdimos por unas callejuelas donde prácticamente éramos los únicos occidentales, dando una visión de más autenticidad a la visita.
Para la hora de cenar intentamos encontrar un sitio con Dumplings, que parece ser eran todavía más típicos en esta ciudad, de hecho había bastantes carteles anunciándolos en los restaurantes, incluso en el centro de la ciudad había uno que rezaba ser los mejores dumplings de
Cita:”Cuando alguien desea algo debe saber que corre riesgos y por eso la vida vale

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