El jueves amanecimos con intención de visitar uno de esos emblemas de China,
Tras un largo viaje en coche, que aprovechamos para seguir durmiendo un poquito, llegamos a la zona de la muralla que pretendíamos visitar. De los miles de kilómetros de los que se dice que consta
Cuando llegamos y bajamos del coche nos encontramos en un pasillo de puestos donde vendían agua, regalos, gorras camisetas y todo tipo de cosas conmemorativas, al final de la larga fila, tras subir algunos metros nos encontramos con una taquillas donde podíamos comprar los tickets, había diversas opciones, subir en cabina, o en telesilla y bajar en cabina o tobogán. Tras la advertencia decidimos subir en cabina te llevaba a un punto y bajar por el tobogán, que era donde terminaba la silla a un kilómetro aproximadamente de la otra posible subida. También se podía subir andando, pero evidentemente ni nos lo planteamos, si eran como unos 5 minutos de telecabina, andando podrían haber sido horas, y teníamos más cosas que hacer ese día.
Una vez arriba, podíamos ir a izquierda o derecha. A la derecha era relativamente bajada, tenia sus subidas y bajadas, pero era obligatorio para llegar al tobogán. Por la izquierda veíamos una subida pronunciada hasta el final de la muralla, igual otro kilómetro, y luego volver. Yo dije que si Gorka quería ir, no tenía problema en esperarle, pero que yo no estaba en absoluto por
Subíamos a lo alto de las torres, y allí recordamos la frase de Gengis Kahn sobre el valor de
Vimos más turistas, incluso 3 americanas guapillas que iban con un guía chino, con las que luego coincidimos en el descenso de
Una vez abajo del todo y tras comprobar que el chofer estaba durmiendo decidimos aprovechar para comer algo del magnífico almuerzo que nos había preparado Elena. A continuación nos volvimos a meter al coche y nos dirigimos al palacio de verano. A mi fue uno de los sitios que más me impresiono del viaje, más que la ciudad prohibida, por que aún siendo del mismo estilo, este me dio una sensación de más autentico, menos restaurado, además era un parque del tamaño de la casa de campo de Madrid, con su inmenso lago navegable en medio, con barcos que lo cruzaban. No pudimos verlo completamente ya que cerraban y al menos yo estaba agotado de tantas horas caminando. Aquí eche de menos no haberme puesto un poco más en forma para hacer el viaje, y poder recorrer todo. Además me dio un poco de alergia que no ayudó nada a facilitar las cosas.
Tras ver los jardines, lagos, laguitos, palacios y vistas del palacio de verano volvimos a la gran ciudad. Entrando pasamos al lado del “nido de pájaro” como he oído que le llaman vulgarmente al estadio olímpico, por lo que incluso ese detalle no nos lo saltamos.
Una vez en casa, tras un breve descanso y una ducha volvimos a nuestro lugar de recreo habitual, el mercado de
Al llegar al mercado, yo encontré mis trajes, sin terminar por supuesto, no estaban terminadas las mangas, no había botones, todo en espera de la prueba para que todo quedara en el sitio perfecto para mí, tomaron las medidas pertinentes para arreglarlo y quedamos en volver al día siguiente. Mientras tanto el traje de Gorka no apareció, como era jueves y hasta el lunes por la mañana no nos marchábamos, todavía había tiempo. Saludamos a mi amiga de los calzoncillos, creo que compramos alguno más, además de advertirla que aunque seguiría pasando por allí y la vería y la saludaría, no pensaba comprar nada más, entre Gorka y yo habíamos gastado más de 100€ en ropa interior y habíamos hecho suficiente. Todo esto en un ingles más que correcto que hablábamos ambas partes (solucionada tu duda Borja).
De regreso a casa pudimos descansar ya que ese día nos quedamos tranquilamente cenando en casa y no teníamos ningún compromiso más, con lo que tras pasar la noche con Antonio y Elena charlando, viendo la tele, nos fuimos a descansar y a prepararnos para nuestro último día de turista puros.
Cita:” La fuerza de un muro, depende del coraje de sus defensores” Gengis Khan.

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