Hoy he comenzado un nuevo viaje a un lugar conocido por todo el mundo, pero donde no mucha gente ha estado, Houston, Texas, como lo dicen los americanos, sede de la NASA, en el centro Lyndon B Johnson y centro de grandes hospitales famosos en la lucha contra el cáncer. Visitaré ambas cosas mañana, así que mañana os puedo contar un poco más, aunque en la NASA ya he estado, pero mañana os daré más detalles.

Este es un viaje por motivos laborales, lo que quiere decir que no todo será tiempo de ocio, aunque la realidad es que vine hace 2 años a un evento similar y la agenda de trabajo se parece, pero la de tiempo libre no tiene nada que ver. La diferencia principal es que está montado el viaje desde EMEA (Europa, Oriente Medio y África). Por lo que tienen en cuenta que llegar de viaje es una paliza, así que como se plantean estas cosas, ellos mismos me ponen un billete de avión que sale de Madrid a las 6:00 AM. Para los que viajéis alguna vez, sabiendo con la antelación que te hacen estar en el aeropuerto, comprenderéis que esto es una soberana paliza, a las 4:30 estaba facturando (en viajes a USA te piden todavía un ratito más de antelación)

Mi viaje comenzaba a tempranas horas, con lo que yo que soy hombre previsor, no me acuesto por la noche. Bueno, esa era la idea, pero a las 2 sucumbí a la tentación y me fui un ratito a la cama. Conclusión, a las 3:30 me despierto, me ducho, llamo a un taxi para ir al aeropuerto y me preparo a empezar un ilusionador y deprimente viaje. El viaje es ilusionador, por que venir 9 días a Houston, Texas, es una experiencia, además el viaje está planeado de tal forma que no tenga apenas tiempo para aburrirme. En el viaje de Madrid a Ámsterdam, donde cambiaba de avión, evidentemente me dormí. Tuve mucha suerte de pillar asiento de ventanilla en ambos vuelos. Cuando viajo en España suelo preferir pasillo, me puedo levantar, estoy más ancho sin nada que me moleste. En viajes largos, y más si tengo clarísimo que me voy a dormir como era hoy el caso, prefiero ventanilla, que puedo hasta apoyarme en la ventana para dormir.

El viaje de Madrid a Ámsterdam me tocó compartirlo con dos señoras mejicanas, de unos 60 años una y la otra era su madre. Muy majas, vamos, las 3 palabras que conseguí cruzar antes de dormirme, incluso me avisaron del desayuno, aunque yo iba dormido, que me vino bien para coger algo de comida para el resto del día. Llegué a Ámsterdam bastante dormido, pero todavía con ganas de dormir. Cambié de avión, un poco a la carrera, ya que tenía entre la llegada de uno y el comienzo del embarque del otro había 5 minutos de diferencia, al final no fueron ningún problema y cogí el avión con tiempo de sobra.

El avión de Ámsterdam a Houston era un 747, de esos de 10 asientos en cada fila, y nuevamente yo tenía ventanilla, con dos personas más en mi fila, con el pequeño inconveniente de que en esta ocasión en vez de dos pequeñas señoras mejicanas me tocaron dos grandes personas americanas, por lo que la cosa iba un poco más apretada. Por si fuera poco, creo que es de los pocos vuelos que he tomado en mi vida donde puedo decir que la comida era mala, muy mala, normalmente soy de los que más o menos se come las cosas que ponen, pero en esta ocasión, he dejado tanto la ensalada como la ternera con arroz por completamente incomibles. Por suerte iba durmiendo, salvo cuando traían comida, que mis grandes compañeros me avisaban discretamente por si quería.

Llegado a Houston, uno se enfrenta a esa tarea de pasar el control de pasaporte. Debo de ser una de las personas más negadas para eso, es algo fácil, te pones en la cola, cuando llegue tu turno le das los papeles, te sacan la foto, escáner de las huellas y listo… Bueno, mis problemas suelen estar en la parte de hacer la cola para que te toque. Hoy me han cerrado solo dos ventanillas de atención, con lo que me tocaba cambiarme y buscar una nueva. He rellenado los papeles, aunque creo que habiendo rellenado el otro día un formulario en Internet que se llama “ESTA”, no me hacía falta. Por si acaso lo hice, y casi una hora después de haber aterrizado salía con mi maleta.

Al salir del aeropuerto me dí cuenta de que esto era diferente de otros eventos que había estado, había alguien esperándonos a los que íbamos al evento, con su cartelito y tal… Nos recibe, nos dan una botella de agua. A mi me conocía ya que hace unos días intercambie unos mails con ella comentando que me gustaría ir a un partido de la NFL, que jugaban en casa el domingo (ya hablaré de eso). Llegado al hotel, el check-in, después a la habitación a descansar, deshacer la maleta y a las 7 de la tarde hora local (2 AM en España) teníamos copa de bienvenida en el bar. Ahí termine de confirmar mis suposiciones, era el único español del evento, No es un problema muy grande, pero el resto del mundo se asocia para hablar, y a mi me toca buscarme un poco más la vida.

En las cervezas del coctail, veo a alguien tan perdido como yo, y hablando con él, resulta que es de Bélgica, creo que no es el único, pero si que va totalmente por su cuenta. Me comenta que quería ir a un partido de la NFL pero que no había conseguido entradas, y le digo que yo si, y nos ponemos manos a la obra para conseguir más entradas para el partido. Tarea en la que aún nos encontramos inmersos, pero al menos ya conozco a uno. Mañana veremos, pero finalmente durante la cena, otros dos han dicho de apuntarse a lo del partido. Igual conseguimos que la empresa pague un coche de alquiler para ir hasta el estadio.

La cena era una cosa curiosa, una sala con unas 75 personas (esos son los inscritos para el evento) y tan solo 4 mujeres, contando con la de la agencia de viajes que organiza todo y la esposa de uno de los asistentes, con lo que al final sale algo así como 73 hombres, 4 mujeres, en un calculo rapidito. Eso explica por que el coctail más que uno clásico era tomar cerveza en la barra del bar…

Bueno, va a ser una paliza de trabajo, algo así como sesiones de 7:45 a 18:30, con comida americana en media horita y toneladas de café, pero también habrá tiempo para pasarlo bien como hoy con las cervezas, mañana en la visita a la ciudad, baile nocturno en un sitio típico, y ya iremos viendo, os mantendré informados.

Cita:”Lo más incomprensible del mundo es que es comprensible” Albert Einstein.