Y llegó Halloween
El viernes era el último día de la semana laboral, lo cierto es que prometía estar bien, era Halloween, lo cual desde el mismo momento de bajar a la recepción era algo que te llegaba. La gente, camareras, recepcionistas y tal estaban disfrazados, además de tener un concurso de calabazas decoradas en el hall preparadas por las distintas secciones del hotel. Como era el último día empezábamos un poco antes, al menos teóricamente, ya que nosotros (los europeos) nos íbamos el sábado, pero los americanos se iban ese mismo día, con lo que llegaron más tarde a las sesiones. Solo retraso un poco el sorteo de regalos entre todas las respuestas a los distintos cuestionarios que nos habían pasado.
Después tuve la suerte de que ese día a mi grupo (llevaba toda la semana en el grupo rosa para cuando nos repartían a distintas charlas o actividades) nos tocaba recorrer las dependencias de HP, visitando los laboratorios de desarrollo y ese tipo de cosas muy interesantes, conociendo a la gente encargada de hacer posible todas esas maquinas con las que después me toca trabajar. De alguno de ellos incluso nos dejaban sacar fotos. Lo dicho algo realmente interesante al menos para mi.
Para terminar la jornada, como era próximo al medio día, en caso de querer podíamos pedir una nueva cajita de comida con su sándwich y tal, pero nosotros (Markus, Koen y yo) decidimos que mejor era irnos a comer por ahí a algún restaurante cerca del hotel. En nuestra búsqueda encontramos sitios tan curiosos como las típicas oficinas de reclutamiento que se ven en las películas, con una oficina para el ejército, otra para la armada, otra para las fuerzas aéreas y otra para los marines. Mientras estábamos ahí comentándolo salió un piloto de la caseta de la armada y nos pregunto de donde éramos. Al decir yo que era de España, comentó que había estado destinado en Cartagena y en Lisboa, así que conocía bastante bien la zona y le gustaba.
Fuimos a comer a un mejicano, evidentemente también decorado estilo Halloween, para comer un poquito. Gran error, es imposible comer solo un poquito, así que al final nos pusieron mucha comida, y eso que cada uno tratamos de pedir un plato pequeño pero acabamos con dos grandes fuentes cada uno, y eso más la bebida por unos 7 o 8 €, algo alucinante. Después de eso, a echarnos una siesta, descansar un poco y prepararnos para la cena.
La cena la tendríamos en un restaurante con una bonita terraza con vistas al skyline de la ciudad, por la noche. El restaurante era el Open City, el sitio además tenía para tomarnos unas copas después, con lo que estuvo bastante bien, una cena amena, todos vestidos con traje, elegantes, en vez de disfrazados, íbamos con el traje, por que creo que es mucho más fácil ponernos a los 75 de acuerdo para llevar traje, que ponernos a disfrazarnos. Tras la cena tomamos unas copas en el local y la noche acabo muy bien, muy divertida. Aunque en un momento de la noche a mi me mandaron a casa por que me decían que había bebido mucho. Yo creo que no tanto, pero otra anécdota del viaje.
Cita:” Te diré lo que es el verdadero conocimiento: cuando sabes, saber que sabes; cuando no sabes, saber que no sabes." Confucio