Viajo en el AVE, se mueve a toda velocidad atravesando las tierras de La Mancha, apenas da para distinguir los pueblos que se ven a través de la ventanilla, pero sí que se ve todo mayoritariamente blanco, la nevada de ayer cubre todo lo que alcanzo a ver, la sensación que da esa vista es de frio, el que tiene que hacer al otro lado de los climatizados cristales, como el que siento en mi interior, me siento helado, falto de ganas, un constante agujero en el estomago es la sensación que más puedo interpretar.

Mientras tecleo la nieve va desapareciendo, pero no entro en calor, el ambiente del vagón no me ayuda, un silencio respetuoso, la gente que habla lo hace casi en susurros, no queriendo molestar, mientras alguno trata de dormir, ya es tarde para eso, son cerca de las 9 de la mañana, en trenes más madrugadores la mayoría iria dormido, pero este ya es otra cosa, has podido dormir lo justo, además de tener que madrugar o tener cuidado para llegar al tren por la nevada y la lluvia. Hay una película en la pantalla, "Qué les pasa a los hombres" Ya la he visto, pero mi ánimo ahora mismo no está para una película de esa índole.

Me siento como si a pesar de ir en el tren, acabara de perder el mejor tren de mi vida, vacio, corriendo para coger el tren, pero con la sensación de que ya no está en el andén, está acelerando, y no quiere que yo lo coja. Aún así, correré, esprintaré, Es mi tren, estoy seguro, ese agujero en mi estomago me lo confirma, merece todo mi esfuerzo.

Cada vez más el blanco deja paso a los charcos, podrían ser mis lagrimas que encharcan mi alma, pero no me detendré a jugar con ellos, tengo que seguir corriendo para coger El Tren.

Entramos en Despeñaperros, nuevamente me identifico con el paisaje pendientes, túneles zonas más escarpadas, superficies a las que no sé cómo agarrarme rocas escarpadas, valles en los que caer, muchos de ellos cubiertos por la niebla, que no permiten ver el fondo de esa caída, y esa sensación en el estomago de estar cayendo a lo desconocido, similar a ese encogimiento que uno siente en la montaña rusa cuando empieza a caer, una mezcla de miedo vértigo, pánico, intriga por lo que vendrá después.

La vida sigue, hoy toca trabajar, pero en los días que estamos, ni eso se puede dar por seguro, ahora las cosas no están mal en mi empresa, pero de vez en cuando uno oye noticias que no tranquilizan, ¿quedará algo firme sobre lo que edificar una recuperación interior?

Cita: "Parte de la curación está en la voluntad de sanar" Lucio Anneo Séneca