Hace un año tal día como hoy estaba esquiando en Andorra, Pas de la Casa, era Viernes Santo, llevábamos desde el fin de semana anterior, habíamos ido a esquiar para toda la semana, salvo una bajada a Barcelona pr motivos laborales que hice el martes o miércoles, una excursioncilla para justificar el haberme ido toda la semana. Mientras regresaba de ese viaje calló una fuerte nevada, que hizo que desviara mi camino en vez de hacer como a la ida, o como hice este año de ir y volver por Francia, entre a Andorra por La Seu de Urgell, recorriendo todo el pueblo. En ese largo viaje por la nevada, aproveché a hacer algunas llamadas, entre ellas hable con mis padres y con mi abuela que me confirmaron que mi abuelo se encontraba muy mal.
El Viernes Santo de madrugada recibí una llamada, eran mis padres diciéndome que mi abuelo acababa de fallecer. Años antes, en un viaje también a esquiar, también a Pas de la Casa, recibí una llamada igual de mis padres de madrugada, diciéndome que mi abuelo acababa de fallecer(entonces fue el padre de mi madre). No sé si seré una persona normal en las relaciones personales, me cuesta mucho expresar mis sentimientos, verbalizarlos, pero cuando quiero a alguien lo que intento es estar a su lado, verle, hacerle saber que estoy ahí, (muchas veces así he sentido como se portan mis abuelos conmigo). En ocasiones con mayor o menor continuidad, pero sí que intento que lo sepan. Eso hace que muchas veces la gente puede no saber bien cuanto me importan. Con mis abuelos, he tenido una magnífica relación, les quiero mucho y la pérdida a pesar de esperada no ha sido agradable.
Mi abuelo ha sido una persona de la que he aprendido mucho, con su ejemplo, con su forma de ser, por cómo nos ha mantenido unidos como familia, y como se ha preocupado por cada uno de nosotros. Por eso muchas veces me entristezco hablando de él, pero por otro lado saco cosas buenas cuando recuerdo sus consejos o como era. Hace que confíe en la vida y en que las cosas van a salir adelante porque yo voy a trabajar por ello.
El viaje de este año a la nieve reconozco que me llenaba de miedo, en dos ocasiones estando en Pas de la Casa, he recibido una llamada diciendo que había fallecido alguien a quien quería. No suelo apagar el teléfono, pero en esta ocasión ni siquiera me alejaba de él demasiado, no fuera a sonar con algo importante. Gracias a Dios no ha pasado nada, pero reconozco que un poco de forma casi inconsciente, no quería ir para que no sucediese nada malo. Afortunadamente nada malo ocurrió, todo el mundo está bien a mi regreso, he disfrutado de unos magníficos días con mis amigos, he hecho deporte, y la vida sigue.
Me sigue entristeciendo pensar en mi abuelo y recordar todas las cosas buenas vividas con él. Pero me alegro de haberlas vivido.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados