El otro día me desperté con la noticia de que habían tratado de poner una bomba en Times Square en New York, un sitio que me trae buenos recuerdos, donde he tenido la fortuna de estar en un par de ocasiones, en una primera con mi familia y en una segunda en un viaje que hice en solitario. Me hizo reflexionar, y unir varias reflexiones que trataré de plasmar. Por un lado está el hecho de la seguridad, que es casi imposible de garantizar que en caso de que alguien quiera hacer daño a un grupo de gente y no da un aviso previo es muy difícil protegerse, más aún si cabe si esa persona actúa individualmente, y no pertenece a un grupo o ideología, ya que soy de la opinión de que los secretos si los sabe más de una persona, dejan de ser secretos, se expanden.

Entiendo que cuando hay algún punto que se considere muy susceptible de ser atacado, se proteja, llego a entender en gran medida la seguridad en los aeropuertos, aunque creo que es más bien una medida disuasoria que real, ya que si queremos llevarlo a la realidad y protegernos de todos los posibles ataques, convertirían volar en un infierno mayor de lo que ya es, yo que vuelo con bastante frecuencia, he perfeccionado el maravilloso arte de no pitar en el control, llevar separados aquellos elementos que puedan hacer que el aparato salte y pasar de la forma más rápida posible. Lo cual no implica que cumpla escrupulosamente todo lo que exigen, sino que cumplo con todo lo necesario para pasar, ya que entiendo que cosas como la prohibición de llevar recipientes con líquidos de más de 100ml y que la suma no supere los 1000 ml no son en absoluto practicas ni coherentes, pero las cumplo.

Es por todo esto, que he decidido renunciar a parte de mi libertad y flexibilidad a la hora de viajar, parte de mi comodidad a cambio de un poco de seguridad. Pero existe un punto límite, cierto umbral a partir del cual rechazar mi comodidad o mi libertad a cambio de la seguridad es algo que empieza a no merecer la pena. Mucha gente en España que viaja de Madrid a Barcelona o al revés, prefieren el tren ya que se viaja más cómodo, te puedes mover, y dicen que tarda menos, para mí, tras varias pruebas, puedo decir que más rápido, puerta a puerta no me resulta, además de que comparándolo con el Puente Aéreo, en el avión tengo la flexibilidad de subirme cuando llegue y no necesito cambiar el billete, cosa bastante incómoda en la estación de Barcelona, por lo que al final, si sé mis horarios y estoy cerca de la estación, elijo el tren, si no sé cuando viajo, por que no tenga claro cuando voy a terminar y tardo lo mismo a la estación que al aeropuerto, elijo avión. Pero otro punto para cambiar, que comenta la gente a favor del tren es evitar esa cola en la que te revisan el equipaje, te hacen pasar por el arco y en ocasiones hasta te cachean. Limitan mi comodidad y hacen que me plantee si quiero seguir volando o por el contrario optar por otros transportes más agradables.

En la vida diaria me siento de una manera similar, actualmente estoy soltero, sin pareja, vivo solo y me muevo un poco a mi antojo, hago y deshago a voluntad en mi vida. Tras pasar por una relación he descubierto que ambas situaciones son buenas, en cuanto a la manera de vivir. Tener pareja implica ciertos compromisos, compromisos que uno acepta de buen grado o no, yo en mi caso encantado, implica tener a otra persona cerca, lo cual es genial, alguien que además te quiere, se preocupa por ti y por tus cosas, y claramente al menos desde mi punto de vista es una magnifica manera de vivir. Por otro lado la vida en solitario, es también buena, vas y vienes, cuando quieres te vas a ver a tus amigos o familiares, ofrece una comodidad de movimientos que en el otro caso normalmente no tienes, es una renuncia voluntaria cuando estás en pareja, preocuparte por la otra persona es una opción elegida, pero muchas veces no quieres pasar a esa nueva vida, ya que estas cómodo en tu situación de soltería y no te interesa hacer esa renuncia, a pesar de las posibles ventajas que puedan llegar.

Ahora mismo, la tranquilidad y el confort de la vida en solitario me encanta, pero también es cierto que si llega la persona adecuada estaría, de nuevo, dispuesto a renunciar a ello. Es como si no estoy dispuesto a que me cacheen en el aeropuerto, sé que puedo coger el tren o el coche para desplazarme. Nadie me obliga a optar por esa situación. Gracias a Dios, hoy en día soy libre de elegir que quiero hacer.

¿Os sentís obligados a optar por un tipo de vida o una manera de viajar?

Cita: "Cada obra de amor, llevada a cabo con todo el corazón, siempre logrará acercar a la gente a Dios" Madre Teresa de Calcuta.

Cita 2: "La pluma es la lengua del alma" Miguel de Cervantes Saavedra